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domingo, 13 de diciembre de 2015

Hora de ponerse seria

Buenas tardes, chicos!

Sí, habéis leído bien. Dejo en stand by la entrada que estoy escribiendo sobre villanos de cómic porque toca ponerse seria una vez más. Y me cuesta, no os creáis que no, pero es que a raíz de algo que me pasó en la universidad el otro día, he decidido contaros algo que llevo tiempo queriendo plasmar en el blog, aunque no sabía muy bien cómo. Para todos los que queráis saber de qué se trata, os espero tras el salto.


Bueno, como sabéis yo soy una gran defensora de la homosexualidad, ¿no? Creo que en varias de mis entradas he dado pruebas de ello. Y la verdad es que no tenía un motivo personal para ello: simplemente me parece injusto que se discrimine a las personas únicamente por enamorarse de alguien de su mismo sexo (bueno, en realidad aclaro que estoy en contra de cualquier tipo de discriminación, pero en esta entrada me voy a centrar en la homosexualidad y la homofobia). Pues bien, desde hace unos meses, tengo también un motivo personal. Todo lo que voy a contaros a partir de ahora, es real.

Y no, por si alguno se lo pregunta, no voy a salir del armario, queridos lectores. Sin embargo, una persona muy importante en mi vida, llamémosla Z, me confesó su homosexualidad hace unos meses (no os voy a decir quién es esa persona ni qué papel juega en mi vida, pues mucha gente de su entorno aun no lo sabe y nunca se sabe quién puede acabar leyendo esto). Pues bien, al principio me quedé en shock, pues, a riesgo de que suene un poco homófobo, no me lo esperaba viendo de Z. Pero luego lo único que pude decir fue "pues vale". Recuerdo que Z estaba con su pareja (aunque a mí no me dijo que fuese su pareja de primeras. Ahora mismo, es su ex pareja, y juro que como nuestros caminos se vuelvan a cruzar, ya puede echar a correr, así os lo digo) y dijo "¿ves? te dije que Mar lo entendería, es la mejor" y al final acabamos abrazándonos los tres.

"Mar lo entendería" Pero yo me pregunto, ¿qué hay que entender? Vamos a ver, tus gustos sexuales han cambiado, ¿no? ¿Acaso hay alguien que no haya cambiado de gustos en algo? Yo la primera: de pequeña detestaba el chocolate y ahora me lo tienen que esconder, de niña llevaba vestidos y ahora prácticamente llevo los vaqueros pegados a la piel... Todos cambiamos de opinión respecto a algo, ¿qué tiene de malo en cambiarla respecto a la sexualidad? NA-DA Y eso es algo que, por desgracia, mucha gente no entiende. Vamos a ver: conozco a Z desde la cuna, es una de esas personas sin las cuales mi vida no sería la misma, con la que he vivido muchísmos momentos, tanto malos como buenos, que podemos tirarnos horas y horas hablando de nuestras cosas... yo que sé, seguro que vosotros tenéis a alguien así en vuestra vida también, ¿no? Desde luego, si algún día dejo de hablar con Z es porque me ha hecho una putada de las gordas, de esas que no se pueden perdonar, no porque antes se fijara en personas de diferente sexo y, ahora, en personas del mismo, porque eso es su vida privada, y ahí solo me meto para aconsejar y cotillear, nada más, y que en pleno siglo XXI haya gente que dé la espalda a sus seres queridos únicamente por esto, me cabrea, y mucho. Y ojalá dentro de unos años nuestros propios Z no tengan que darnos las gracias porque entendemos lo que son, porque no hará falta, ya que todo el mundo lo aceptará. Como cantaba John Lennon: you may say I'm a dreamer, but I'm not the only one.

Pensaréis que soy una exagerada, que quizá esto fuese así hace 50 años, pero que hoy en día la gente es mucho más tolerable, al menos en España. Pues bien, como futura abogada que soy, a las pruebas me remito: estaba el otro día saliendo del tren camino a la universidad cuando me encontré con un compañero al que no soporto, llamémosle X, que no voy a decir los motivos que tengo para no aguantarle porque necesitaría unos tres o cuatro posts para contar todo. Bueno, pues el caso es que X me vio y me saludó, y nada, por educación le devolví el saludo y ya pues, muy a mi pesar, recorrimos juntos el camino de 15 minutos que separan la parada de tren de mi universidad. El caso es que me comentó que estaba en tercera convocatoria en una asignatura (en nuestra uni, si suspendes en cuarta convocatoria te echan, así que X está a las puertas), y que no sabía que grupo cogerse, y yo, que de buena que soy, soy tonta, le dije que, si quería aprobar, se la cogiese con el profesor Y (tampoco digo nombres de la gente de mi uni porque lo último que quiero es tener movidas allí). ¿Sabéis que me contestó? "Ay, no sé, como es gay..." X: en primer lugar, no está confirmado que sea gay, ¿ok? Puede que lo parezca (perdón si esto también ha quedado un pelín homófobo), pero aun no se sabe a ciencia cierta, además que el año pasado a las chicas... como que nos prestaba más atención (ya sabéis lo que intento decir, ¿no?), en segundo lugar, si es gay ¿qué más da? Es un buen profesor, el mejor de todos lo que imparten esa asignatura, diría yo, ¿no es eso lo único que te tiene que importar?  y tres, sigamos con lo de que es gay, eso necesariamente no quiere decir que te vaya a acosar, vamos, si yo como mujer heterosexual que soy no lo he hecho, ni tengo intención de hacerlo (al igual que prácticamente todas las mujeres heterorsexuales de nuestro curso y puede que hasta de la carrera), ¿por qué iba a hacerlo él? Hay muchos tíos más guapos y más simpáticos, no es por nada...El caso es que X no se llevó una hostia por su comentario porque a) en ese momento apareció un amigo suyo, se puso hablar con él y me dejó en paz y b) porque, seamos realistas, me saca cosa de una cabeza y media o dos cabezas y yo soy una debilucha, así que probablemente saldría perjudicada, y no es plan. X: si por un casual me lees y te das por aludido, solo quiero añadir que te la cojas con el profesor que te dé la real gana, que si te echan de la uni, yo desde luego no voy a llorar.

Esta historia con X fue lo que me llevó a escribir esta entrada, que al principio pensaba decirlo brevemente en mi video navideño, pero pensé que sería mejor dejarlo por escrito. Otra cosa que también me impulsó a escribirla fue el libro El chico de las estrellas, de Chris Pueyo (recomendadísimo, por cierto). No os voy a decir de qué va exactamente porque no quiero haceros spoiler, solo diré que me ayudó a entender mejor lo que sufren estos chavales que son rechazados por el mero hecho de ser homosexuales (y digo "mejor" y no "del todo" porque creo que esta debe ser una de las cosas que solo entiendes realmente cuando te pasa en primera persona), así que creo que estas líneas les pueden servir a modo de apoyo.

Y en cuanto a Z, la verdad es que ahora está bien. Después de romper con su ex, se fue de su Comunidad Autónoma a pasar un mes en uno de estos pueblos que no aparecen ni en Google casi, y realmente eso le ayudó a superarlo y a seguir adelante. Ahora tiene un nuevo amor y cada vez más gente de su entorno conoce su homosexualidad y, por suerte, cuenta con el apoyo de la gran mayoría, aunque tristemente aun no puede pasear con su pareja de la mano sin que haya algún cuchicheo y alguna que otra mirada de rechazo.

Puede que haya gente que crea que he usado la historia de Z como recurso para conseguir seguidores. Otros, quizá me critiquen porque soy una heterosexual opinando de algo que no ha vivido de primera mano. Me da igual. Cada uno es libre de opinar lo que quiera. Sinceramente, la razón por la que escribo esto es porque quiero a Z con todo mi ser, y lo último que quiero es que sufra, y porque ya va siendo hora de que la sociedad sé de cuenta de que no hay nada malo en amar a alguien de tu mismo sexo. Como una amiga mía dice "Dios ama el amor. Y el amor entre dos personas del mismo sexo, sigue siendo amor, por lo que Dios también les ama a ellos" (puede resultar difícil de creer, pero os juro que está frase es real, que la dijo una amiga mía que es católica cuando le conté la historia de Z), así que, si según mi amiga Dios es capaz de amarlos, ¿por qué el resto del mundo no puede hacer lo mismo?

También quiero decirle a todos los jóvenes que ocultan lo que son, que no se asusten, que no están solos, siempre habrá personas dispuestos ayudarles, a ser el hombro en el que lloran, a escucharles, a apoyarles. Y si por casualidad no concen a ninguna, yo me presento voluntaria como tributo.

Nada chicos, eso es todo. Una vez más, gracias por estar ahí, por leerme. Prometo volver muy pronto con mis locuras de siempre.

Os quiero!

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